No importa si escribes drama, comedia o la historia de un loco con un hacha. Hay una serie de preguntas que pueden ayudarte a construir personajes más interesantes.
Pero cuidado.
Un personaje que funciona en una historia puede no funcionar en otra. El personaje plano, que sería un problema en un drama, puede ser perfecto en una comedia ligera, una sátira o una película de acción.
James Bond puede ser un personaje relativamente plano y seguir funcionando. Pero una historia de violencia al estilo de Sam Peckinpah necesita personajes con más capas. Lo que sorprende en Perros de paja (Straw Dogs) no es que Dustin Hoffman sea violento. Lo sorprendente es ver cómo un hombre aparentemente apocado despliega una violencia extrema cuando se siente acorralado. Antes, pequeños detalles ya sugerían que eso podía ocurrir.

Los protagonistas de un slasher pueden ser simples estereotipos. ¿Quién recuerda la vida interior de muchas víctimas de Viernes 13 (Friday the 13th) o Pesadilla en Elm Street (A Nightmare on Elm Street)? Pero películas como El resplandor (The Shining) o La semilla del diablo (Rosemary’s Baby) necesitan personajes con más densidad.
No necesitas responder todas las preguntas de este artículo. Algunas historias apenas requieren unas pocas pinceladas. Otras necesitan personajes más complejos. Depende de lo que quieras contar.
¿Tiene o ha tenido vida familiar o amorosa?
En las historias románticas sabemos cómo eran los personajes antes de conocerse, pero hay otras historias donde parece que ni el amor ni la familia tienen cabida.
Y hay películas como Tiburón, Seven o Ejecución inminente donde la familia, la vida sentimental o la ausencia de ella humanizan a los personajes. En el caso de Seven, apenas son dos o tres escenas.
Por supuesto que puedes escribir sobre una misión militar, un atraco o una investigación periodística de un escándalo sin mencionar la vida sentimental de los protagonistas. El atracador duda si presentarse el día del robo; puede sentirse mal si asusta a una niña que está en el banco. La periodista puede mostrar su desconfianza hacia los abogados. .
No siempre hace falta desarrollar una trama romántica. De hecho, muchas historias empeoran cuando la introducen por obligación. Pero suele resultar extraño que personajes adultos parezcan no haber amado nunca a nadie, ni haber sido amados.
También puedes conocer el estado sentimental de los personajes y no mostrarlo ni comentarlo. Quien no ha superado una ruptura, quizá se aleja de alguien que muestra cercanía. No hay que dar más explicaciones.
¿De qué vive?
James Bond parece disponer de fondos ilimitados. Pero la mayoría de la gente necesita un sueldo, una pensión, una ayuda o que alguien pague las facturas.
Sorprende la cantidad de personajes que viven sin trabajar, gastan dinero sin preocupación y parecen no tener relación alguna con el mundo material. Una duda que plantea la crítica y el público respecto a ciertas series españolas es cómo pueden jóvenes sin trabajo permitirse pagar el alquiler de un piso en el centro de Madrid.
No hace falta convertir la economía del personaje en un tratado sociológico. Pero conviene preguntarse cómo vive, cuánto gana, qué puede permitirse y qué no.
No es lo mismo alguien que trabaja doce horas al día que alguien que lleva años viviendo de rentas familiares.

En Sexo, mentiras y cintas de vídeo, Andie McDowell pregunta a James Spader de qué vive. Este responde:
«Saco dinero de una caja de zapatos».
En otra escena vemos que tiene una caja de zapatos con fajos de billetes. No sabemos el origen del dinero. Pero al menos sabemos que no vive del aire.
¿Qué hace cuando no lo vemos?
Las personas tenemos rutinas, manías, obsesiones, aficiones, costumbres y formas de pasar el tiempo. Uno cocina. Otro colecciona relojes. Otro mira vídeos absurdos de madrugada porque no puede dormir.
No necesitas contar todo eso. Pero está bien saberlo. Todo lo que una persona hace cuando nadie la mira se asoma en su día a día. Lo mismo pasa con los personajes.
Pienso en esto: una persona con pequeños agujeritos en una camiseta quizás viva con un gato.
¿Importa el físico del personaje?
A veces, leo líneas de guion parecidas a estas:
XXX es insultantemente joven.
XXX es tan alto y ancho que tiene problemas al pasar por las puertas.
XXX no fue agraciada con la belleza.
El problema de estas descripciones es cuando solo son un adorno y no influyen en la historia. Puede que páginas después tú hayas olvidado que tu personaje es «tan alto y ancho», pero al lector de guiones le parecerá raro que entre cómodamente en un coche para una persona o suba en un ascensor pequeño que ya tiene tres ocupantes, cuando lo que debería hacer es subir las escaleras hasta el quinto piso con la lengua fuera.

Billy Wilder no era amigo de clichés, pero con el guionista I. A. L. Diamond describieron al personaje de Marilyn Monroe en Con faldas y a lo loco así (las negritas son mías):
Una de las chicas de la banda pasa corriendo, llevando una maleta y un estuche de ukelele. Se llama SUGAR. ¿Qué podemos decir de Sugar, excepto que es la chica de los sueños de cualquier varón americano con sangre en las venas que haya leído alguna revista para caballeros?
Sí. Sugar es la chica de los sueños de revistas de caballeros de 1958, pero Diamond y Wilder no se quedan en la mera descripción física: nos muestran que Sugar es vulnerable y ha tenido mala suerte con los hombres.
A los personajes de Tony Curtis y Jack Lemmon los describe así:
Una chica del conjunto guiña un ojo a…
JOE, el saxofonista. Él le devuelve el guiño. JERRY, que aporrea el contrabajo detrás de él, se inclina hacia adelante y la de un golpecito a JOE en el hombro.
No conocemos su físico. Los podemos imaginar como dos tipos corrientes que son músicos.
¡Qué más necesitamos saber!
Cuando describas a un personaje por su físico, porque consideras que lo necesitas, rompe la expectativa del público.
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El físico de los personajes no importa en las historias tanto como parece.
¿Tiene pequeños placeres, pequeños vicios?
En un velatorio no tomé café ni infusiones. De la máquina expendedora del pasillo me saqué un chocolate a la taza de plástico. Ah, el chocolate. ¿No hay aquí una escena?
Otros pequeños placeres son para mí ver películas de serie Z los fines de semana o echarme una siesta cuando estoy solo en casa.
Las patatas fritas de toda la vida son un vicio, pero esto no ha causado ningún percance. Sin embargo, en el pasado, jugar a 0AD «hasta que pase de fase» ha provocado que llegara a un lugar en el último minuto. ¿No hay aquí otra escena?
