Para ser artista quizás necesitas una gran hostia de la vida. Una hostia que te centre en tu carrera.
Obstáculos para ser artista
La comodidad nos llama. ¿Quién no prefiere pasar las horas con cerveza y patatas fritas viendo una serie o jugar contra una máquina a la guerra o participar en un roleplay? Esto es curioso:
10 horas con un videojuego: no existen las redes ni el mundo.
10 minutos con la página en blanco: escapas a las redes o a cualquier otra parte.
Quizás necesitamos estrategias para trabajar la escritura como un juego en el que no pierdes el foco. Mientras diseñas las estrategias, no te pongas obstáculos como artista. Algunos de estos obstáculos son:
- El coleccionismo compulsivo de manuales.
- Creer que la obra es perfecta porque le hemos «echado horas».
- Sentirte cómodo con la vida o ya me pondré…
Obstáculo: coleccionismo de manuales
Hay artistas que no comienzan su trabajo o no lo concluyen porque consideran que no han encontrado el manual con todas las respuestas que creen necesitar. Hasta que no lo consiguen, no reanudan la tarea. El problema: siempre hay otro manual que consideran necesario.
Otros piensan que no tiene suficientes manuales. Tiene apilados en la mesa veinte, treinta, cuarenta manuales y le parecen insuficientes. Y junto al coleccionismo de manuales, el de talleres: cinco, seis, siete… buscando al gurú perfecto.
Un artista autodidacta necesitará tres o cuatro manuales como mucho, quizá un taller o dos para conocer las bases del oficio. Por lo general, todo lo que viene después está de más: las experiencias sucesivas recuerdan a las clases de inglés retomadas por enésima vez que comienzan con el verbo «to be».
Aprendidas las bases, el artista no debería tener más gurú que él mismo. Si no, ¿qué clase de artista es? Será discípulo, no artista.
Escribe cuando las musas te susurren o te griten, no cuando los gurús te digan que estás preparado.
Obstáculo: confundir el tiempo invertido con la belleza de tu obra
El tiempo invertido no equivale al resultado obtenido. Piensa en alguien que te ofrece un plato que no te gusta. Puede ser tu pareja o tu madre o un cocinero profesional. Imagina que esa persona te dice: «Tiene que gustarte porque me pasé ocho horas en la cocina».
Ocho o doce horas no importan. Al paladar no le seduce el tiempo. En la película Magic (dirigida por Attenborough con guion de Goldman) hay un bonito diálogo sobre esto:
MAGO JOVEN
Les dije: ¡Estúpidos hijos de
perra, no os dais cuenta de
mi trabajo! ¡Lo que acabáis de
ver me ha costado mil horas de
mi vida!
MAGO VIEJO
Ellos no entienden de trabajo,
muchacho, solamente quieren
que se les divierta. Si quieres
valer tanto como la magia,
gánate al público.
No deberías maltratarte porque aquello que escribiste, que te llevó años, no ha llegado al público. Sigue adelante, solo eso.
Obstáculo: sentirse cómodo o agotado con la vida
En La ventana indiscreta, Grace Kelly escucha al pianista tocando al otro lado del patio.
LISA (GRACE KELLY)
¿En qué se inspira un hombre
para componer una música tan
bella?
JEFF (JAMES STEWART)
En su casera una vez al mes.
Esto me recuerda la precariedad de algunos escritores.
Octavia Butler escribía de madrugada antes de ir a trabajar en una fábrica de patatas fritas, donde retiraba de la cinta las patatas feas, las quemadas.
William Faulkner llevaba carbón en una carretilla hasta el fogonero de una central eléctrica. Ya había publicado tres novelas, pero no vivía de ellas. Usaba la carretilla como mesa y allí escribió Mientras agonizo.
Ágota Kristóf pasaba el día en una fábrica de relojes suiza. Aislada por no saber hablar francés. Componía poemas mentalmente al ritmo de los tictacs y los escribía después de acostar a su hija.
Los tres tenían pareja e hijos pequeños. Ninguno estaba esperando a que llegara el momento ideal para escribir.
Tú no necesitas vivir en condiciones precarias ni soportar trabajos basura para obligar a la musa a colaborar.
Si tu vida te parece cómoda, considera la incomodidad como un estado mental. Y si ahora sientes que tu vida ya roba las energías, no esperes a que todo vaya a peor. Puedes componer textos en tu cabeza como Kristóf, dictarlos a tu móvil, lo que sea…
No esperes a que todo empeore: entonces tendrás todavía menos margen de maniobra para tu trabajo como artista.
Cómo ser artista: la tormenta perfecta
La gran hostia es una tormenta perfecta. Hay tres puntos de giro en la vida del artista.
- El primero: el artista defrauda a la familia en la que nació porque decide dedicarse al arte en lugar de la Medicina o al Derecho u otra profesión «que dé dinero».
- El segundo: el artista defrauda a la familia que formó porque no cumplió las expectativas que creó de mantener a la familia con el arte.
- El tercero: el artista se defrauda a sí mismo porque no cumplió los propósitos que se trazó (económicos o artísticos, aunque con frecuencia coinciden).
Entre el segundo y tercer punto de giro pueden pasar años.
A veces, coinciden en el tiempo. Cuando eso pasa, aparece una «tormenta perfecta» que puede hacer zozobrar al artista o empujarlo con fuerza hacia un nuevo destino si aprende a surfear. Pero no es necesario esperar a estar en la tormenta para crear arte. Si faltan condiciones para la tormenta perfecta, quizá convenga producirla dentro de uno mismo.
Artículo publicado originalmente en Yorokobu el 13 de octubre de 2015. Revisado y ampliado para esta publicación.