El método creado por David Mamet y William H. Macy que te ayuda en la reescritura de guiones

Introducción

La Estética práctica es un método de interpretación creado por Mamet con Macy conjugando las enseñanzas de Stanislavski, Sanford Meisner, Aristóteles y el filósofo estoico Epicteto.

Aunque la Estética práctica está enfocada en la actuación, ofrece herramientas útiles para el análisis de guion y la reescritura. De hecho, Mamet ha expuesto los principios en artículos y libros sobre escritura de guion y dirección de cine, y también en la carta —famosa en Hollywood— que Mamet envió a los guionistas de la serie The Unit.

Mamet y Macy crearon la Estética práctica para que los actores trabajaran las escenas sin realizar una inmersión en la mente del personaje como propone el Actor’s Studio. Mamet pretende que las escenas fluyan de manera natural sin rememorar viejos sentimientos: los personajes quieren algo AQUÍ Y AHORA. 

La estética práctica en el guion, La solución elegante
William H. Macy y Philip Seymour Hoffman en State and Main, escrita y dirigida por Mamet.

Las tres preguntas de la Estética práctica

Mamet considera que tras el primer borrador de una escena conviene plantearse:

  1. ¿Qué quiere un personaje que haga otro personaje (en este momento)?
  2. ¿Qué pasa si no lo consigue?
  3. ¿Por qué lo quiere ahora? 

(Años después, Mamet añadió una cuarta pregunta dirigida a los actores: «¿Qué significa la escena para mí?»)

Para Mamet, las tres primeras preguntas ayudan a enfocar la escritura en el drama, la fuente de las emociones: «El drama es la búsqueda del héroe para superar obstáculos que le impiden alcanzar un objetivo concreto».

Mamet considera que la información y la narración no son dramáticas, aunque abre una puerta en el libro Una profesión de putas:

«Si descubres [en un guion] que una cosa no se puede explicar más que mediante la narración, es casi seguro que esa cosa no es importante para la historia».

Ese CASI es importante. Recordemos el relato de Clarice Starling acarreando el corderito. La narración ayuda a entender por qué la joven agente del FBI está obsesionada con rescatar a la chica del agujero. Por otro lado, la narración de Starling es el resultado de la manipulación de Anibal Lecter. Recordemos que el psiquiatra caníbal tiene como objetivo-pasatiempo jugar con las mentes ajenas.

11 propósitos que puede tener un personaje

Ante la duda sobre qué quiere el personaje en la escena Mamet propone 11 objetivos: 

  • Conseguir que alguien acepte formar parte del equipo o grupo.
  • Conseguir que otro personaje acepte o acate unas reglas o normas.
  • Dejar claros los límites en una situación.
  • Conseguir que alguien acepte un riesgo.
  • Dejar claro una propiedad («me pertenece») o competencia propia («me encargo de ello») a otro personaje. 
  • Dejar claro a otro personaje cómo funcionan las cosas.
  • Conseguir que otro personaje conozca una verdad que lo ilumine.
  • Atraer la atención o engatusar con una historia simple.
  • Llegar al fondo de algo.
  • Cerrar un trato.
  • Conseguir la ayuda de alguien para salvar una situación difícil.

Los personajes en el aquí y ahora

Dicho de manera coloquial, la Estética práctica significa que los personajes quieren algo AQUÍ Y AHORA. Esto conduce a la escritura de diálogos naturales, inmediatos y sin florituras como H. Macy expone en el vídeo enlazado en el tuit.

Este AQUÍ Y AHORA influye en la escritura de diálogos

¿Cuántas veces no escuchamos en una película o serie de televisión a dos actores intercambiando parrafadas de manera apresurada sin más propósito que soltar las líneas? En los ojos de los intérpretes vemos que están esperando que llegue su momento de hablar. La desconexión emocional entre los personajes es tan evidente que no es necesario ser un crítico agudo para percatarse.

¿Qué ocurriría si los personajes estuvieran en el AQUÍ Y AHORA? Los personajes tendrían dudas, se interrumpirían, completarían uno la frase del otro, meditarían en silencio una respuesta o un ataque… Es lo que se conoce como el MAMET SPEAK o estilo de diálogos de Mamet. 

Esto no quiere decir que Mamet huya de los diálogos largos, pero estos tienen un fin. Mamet no escribe palabras vacías para rellenar páginas. Un ejemplo lo encontramos en Glengarry Glen Ross: Alec Baldwin interpreta a Blake, un agresivo jefe de ventas con tendencia a los discursos largos pero acelerados con un objetivo: en cada línea presiona a los vendedores.

La estética práctica en el guion, La solución elegante
Alec Baldwin en Glengarry Glen Ross
BLAKE
Este reloj cuesta más que tu coche. Gané 
970.000 dólares en comisiones de ventas 
el año pasado. ¿Cuánto ganaste tú? Ves, 
amigo, eso es lo que soy, y tú no eres 
nada. ¿Eres un buen tipo? Me importa una
mierda. ¿Buen padre? Que te follen. Vete 
a casa y juega con tus hijos. ¿Quieres 
trabajar aquí? ¡Cállate! ¿Crees que soy 
muy duro contigo? ¿Crees que esto es un 
abuso? ¿Crees que esto es un abuso, 
chupapollas? Si no puedes aguantar esto, 
¿cómo vas a aguantar el abuso que 
recibes en una sentada? Si no te gusta, 
vete. Puedo salir esta noche con las 
pistas y los materiales que tienes y 
ganar 15.000 dólares. ¡Esta noche! ¡En 
dos horas! ¿Puedes? ¿Puedes tú? Ve y haz 
lo mismo. ¡Enfádate, hijo de puta! 
¡Enfádate! ¿Quieres saber lo que se 
necesita para vender bienes raíces? ¡Hay
que tener pelotas de bronce para vender 
bienes raíces! Vayan y hagan lo mismo, 
señores. El dinero está ahí fuera. Si 
lo recogen, es suyo. Si no lo hacen, no 
me dan pena. Quieren salir a esos sitios 
esta noche y cerrar. ¡CIERREN! Es tuyo. 
Si no, vas a estar limpiando mis zapatos. 
¿Y sabes lo que dirás con un montón de 
perdedores sentados en un bar? "Oh, sí. 
Yo solía ser un vendedor. Es un negocio 
duro". Estas son las nuevas pistas. 
Estas son las pistas de Glengarry. Y 
para ti son oro, y no los consigues. 
¿Por qué? Porque dártelas es tirarlas a 
la basura. Son para los que cierran. Te 
desearía buena suerte, pero no sabrías 
qué hacer con ella si la recibes.

Glengarry Glen Ross. David Mamet.

Cuando el guionista se pone en el AQUÍ Y AHORA visualiza la escena dentro de la cabeza o la interpreta para sí mismo en lugar de dejarse arrastrar por las palabras para evitar que los personajes hablen en el vacío o de sí mismos. Los personajes hablan a otros para conseguir sus propósitos, aunque sea atraer la atención para obtener un cumplido.

Realmente, la Estética práctica despierta la parte de intérprete que todo guionista tiene en su cabeza. Como Rod Serling escribió: 

«Los guionistas somos actores que representamos los textos en el escenario de la bóveda del cráneo».

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